El movimiento feminista ha congregado a decenas de miles de personas en las calles para reivindicar derechos fundamentales como la libertad sexual y el derecho al aborto, especialmente en la manifestación del 8 de marzo. Este año, las protestas han resaltado la urgencia de hacer frente a los feminicidios y la necesidad de mantener la lucha por la igualdad de género.
A pesar de la histórica relevancia de estas movilizaciones, el feminismo enfrenta una creciente desmovilización y el avance de posturas antifeministas que amenazan su legado de consenso social. La presión del contexto actual plantea nuevos desafíos para las feministas, que deben seguir luchando por sus derechos en un clima de adversidad.