Durante esta semana, se publicarán importantes indicadores económicos en Estados Unidos, como el PIB trimestral, el cual se encuentra actualmente en 0,7%, el IPC mensual que se sitúa en 0,3%, y el PMI no manufacturero. Estos datos son fundamentales para entender la evolución económica a corto plazo.
La guerra en Oriente Medio ha provocado revisiones a la baja en las previsiones de crecimiento económico. Si bien se esperaba un aumento del 1,4% para el primer trimestre, las estimaciones anuales han sido ajustadas a un crecimiento de solo 2%–2,4%. En cuanto a la inflación, se anticipa que alcance el 4% en 2026 en Estados Unidos, mientras que en Europa podría ser aún mayor, alrededor del 5%.
El mercado laboral ha mostrado señales de recuperación, con una disminución de la tasa de desempleo al 4,3% y la creación de 173.000 empleos recientemente. Las ventas minoristas han superado las expectativas, aumentando un 0,6% mensual y un 3,7% anual, indicando un consumo robusto a pesar de las adversidades.
El conflicto geopolítico ha llevado a Estados Unidos a destinar más de 40.000 millones de dólares en menos de cinco semanas, con un gasto semanal cercano a 11.000 millones. Esto afecta el financiamiento de sectores esenciales como salud y educación, mientras el déficit fiscal podría alcanzar 1,9 billones de dólares este año, con proyecciones de llegar a 3 billones en diez años.