Wall Street comenzó la semana con una caída significativa en sus índices bursátiles debido a un aumento en las tensiones en Oriente Medio. El DOW JONES Ind Average cerró con una disminución del 0,26%, situándose en 52.498 puntos. Por su parte, el S&P 500 y el NASDAQ 100 cayeron un 0,79% y 1,55%, finalizando en 7.515 y 25.873 puntos, respectivamente. Este descenso se produce en medio de nuevos ataques de Estados Unidos cerca del estrecho de Ormuz y la respuesta de Irán en países aliados como Kuwait, Jordania y Qatar.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado que se reanudará el bloqueo del estrecho, además de implementar un recargo del 20% sobre toda carga que transite por esta vía para garantizar la seguridad en la región. “El estrecho de Ormuz está ABIERTO y seguirá abierto, con o sin Irán”, afirmó Trump, destacando que Estados Unidos se convertirá en el “GUARDIÁN DEL ESTRECHO DE ORMUZ”.
En un contexto diferente, la firma de análisis Morgan Stanley ha proyectado que los gastos de capital de las principales empresas tecnológicas enfocadas en inteligencia artificial, como Alphabet, Amazon, Microsoft y Meta (Facebook), así como la división de computación de SpaceX Rg-A, podrían superar los 1,2 billones de dólares en 2027. Este incremento se debe a la necesidad de invertir en un ecosistema de IA que enfrenta limitaciones en su capacidad de procesamiento.
La inversión de estas empresas en tecnologías de IA ha crecido de manera exponencial, alcanzando los 426.000 millones de dólares en 2025. Se prevé que para 2026 esta cifra aumente un 83%, llegando a 776.000 millones de dólares. Según las estimaciones de Morgan Stanley, para 2027 se espera que el gasto supere el billón de dólares, con proyecciones que indican una inversión de 1,4 billones de dólares para 2028.
Los analistas han señalado que se anticipa que el gasto en capital (capex) seguirá creciendo, con una expectativa de alcanzar entre 1,2 y 1,4 billones de dólares en las cinco principales empresas analizadas. Este aumento en el gasto es visto con preocupación por algunos economistas, debido a su posible impacto en la estructura del mercado y la economía en general.
Contexto: En los últimos años, el interés por la inteligencia artificial ha llevado a un aumento notable en la inversión por parte de grandes tecnológicas. Las empresas mencionadas han estado liderando esta carrera, con un enfoque en la adquisición de semiconductores y otros componentes necesarios para mejorar sus capacidades operativas. Este crecimiento en el gasto también se produce en un marco económico donde las tensiones geopolíticas pueden afectar los mercados globales, destacando la importancia de la estabilidad en regiones clave como Oriente Medio.