El sector de crédito privado, que asciende a 1,8 billones de dólares, se enfrenta a su desafío más significativo desde 2008. Esta situación se produce en medio de restricciones a los reembolsos impuestas por Morgan Stanley y ajustes de valoración realizados por Apollo.
Además, PIMCO ha emitido alertas sobre posibles riesgos crediticios, lo que añade presión al mercado. La combinación de estas circunstancias podría tener repercusiones importantes en la estabilidad del sector, que ha sido un componente clave en el financiamiento global.