El deporte ha dejado de ser solo espectáculo para convertirse en una clase de activo. La industria deportiva global mueve ya más de 500.000 millones de dólares anuales según estimaciones del sector, y el capital lo sabe: fondos de private equity, vehículos soberanos y grandes plataformas tecnológicas llevan años posicionándose en clubes, ligas y derechos audiovisuales.
Del palco a la cartera: el deporte como activo
Los ejemplos abundan. CVC invirtió cerca de 2.000 millones de euros en LaLiga, los fondos estadounidenses han entrado en el accionariado de decenas de clubes europeos y la multipropiedad —grupos como City Football Group o Red Bull con equipos en varios países— se ha consolidado como modelo de negocio. Las valoraciones de las grandes franquicias deportivas crecen a un ritmo que pocas industrias pueden igualar.
Derechos audiovisuales y estadios, los otros motores
A la pugna por la propiedad se suma la batalla por la distribución: las plataformas de streaming compiten con las televisiones tradicionales por los derechos de las grandes ligas, mientras los estadios se transforman en activos inmobiliarios que generan ingresos los 365 días del año con conciertos, eventos corporativos y naming rights. El fenómeno alcanza también a los esports, al auge comercial del pádel y a la tecnología aplicada al alto rendimiento.
Información especializada, la asignatura pendiente en español
Pese al tamaño del negocio, la información económica del deporte se concentra en medios anglosajones como Sportico o Front Office Sports. En español la oferta es escasa, y con mirada latinoamericana, casi inexistente. En ese espacio ha aparecido The Sports Press, un medio digital que cubre a diario patrocinios, derechos de televisión, financiación de estadios, mercado de fichajes y deportes emergentes, íntegramente en español.
Para el inversor o el profesional que quiera seguir de cerca este sector, conviene incorporar fuentes dedicadas: la actualidad del negocio del deporte ya no exige leer en inglés.