Las familias españolas poseen un récord de casi 1,1 billones de euros en ahorro, lo que representa un aumento cercano al 50% en comparación con hace diez años. Sin embargo, gran parte de estos fondos están depositados en cuentas corrientes con escasa o nula rentabilidad, con 913.233 millones de euros en estas cuentas. La tasa de ahorro se sitúa en aproximadamente 12% de la renta bruta, por debajo de los niveles más altos alcanzados tras la pandemia.
El Gobierno y la Comisión Europea están colaborando en el desarrollo de cuentas de inversión individuales, similares a las implementadas en Suecia. Este nuevo producto permitirá a los ciudadanos invertir en empresas, fondos y aseguradoras europeas, buscando así movilizar el ahorro inactivo. La propuesta incluye la posibilidad de agrupar inversiones y beneficiarse de una fiscalidad reducida, aunque aún no se han especificado detalles sobre este aspecto, que es sensible para Hacienda.
El Ministerio de Economía ha estado trabajando en este plan durante varios meses, y la CNMV junto con el operador de la bolsa, BME, apoyan la iniciativa. Se espera que más del 70% de las inversiones se gestionen de forma activa, permitiendo a los inversores elegir dónde desean invertir sus fondos.