Las empresas en el sector de private equity enfrentan un desafío creciente, ya que ahora deben incrementar su ebitda a un ritmo cercano al 12% anual para alcanzar un múltiplo de 2,5 veces el capital invertido en cinco años. Esta cifra marca un notable aumento respecto a la última década, cuando se requería un crecimiento del 5% anual para conseguir el mismo objetivo.
Actualmente, el coste de financiación ha subido, situándose entre el 8% y el 9%, mientras que el apalancamiento habitual ha disminuido al 30%-40% del valor de las operaciones. Los múltiplos de valoración se mantienen altos, pero ya no presentan la expansión que contribuyó a las rentabilidades en años anteriores.
En este contexto, la creación de valor se basa en el crecimiento operativo de las empresas participadas, lo que obliga a una mayor capacidad para generar valor desde dentro. Las condiciones del mercado han cambiado, y las compañías deben adaptarse a estas matemáticas más exigentes para seguir siendo competitivas.