Los grandes patrimonios familiares están comenzando a considerar los activos digitales como una opción de inversión, aunque su presencia en las carteras sigue siendo mínima. Según la encuesta anual realizada por Citi Wealth, que incluye a 351 family offices, el 46% de los encuestados no ve barreras significativas para invertir en este tipo de activos. A pesar de esta percepción positiva, la inversión en activos digitales presenta uno de los saldos más negativos entre todas las clases de activos.
Actualmente, los activos digitales representan un 0,3% de la cartera media de los family offices, excluyendo posiciones concentradas. Este porcentaje se mantiene constante independientemente del tamaño de la gestión, siendo del 0,3% para aquellos que administran menos de 500 millones de dólares y del 0,4% para los que superan esa cifra. Esta cifra es relevante ya que indica que, incluso entre inversores dispuestos a asumir riesgos a largo plazo, la exposición a activos digitales es mínima y no se considera una apuesta táctica.
Las proyecciones para el futuro no parecen indicar un cambio significativo en esta tendencia. Solo un 3% de los family offices prevé aumentar su asignación a activos digitales en los próximos 12 meses, mientras que el 14% planea reducirla. Esto convierte a los activos digitales en la clase de activo con la menor proporción de compradores. Según el informe de Citi, el saldo neto se sitúa en -11 puntos, en comparación con -1 en la edición anterior de 2025, con solo el crédito privado mostrando un saldo más negativo, de -12 puntos.
Un aspecto importante que resalta el informe es que los encuestados no son los mismos en ambos años, lo que sugiere que la comparación refleja una tendencia y no una serie homogénea. Este cambio en la percepción coincide con un creciente interés en la renta variable cotizada y en opciones de diversificación más tradicionales. La oficina del director de inversiones (CIO) de Citi Wealth ha manifestado su preferencia por el oro y las materias primas como refugios estructurales, omitiendo cualquier mención a los activos digitales en su estrategia.
Entre los obstáculos citados por los family offices que se muestran reticentes, el principal es la falta de conocimiento interno y de marcos de gobierno, mencionados por el 27% de los encuestados. Este factor se sitúa por encima de las preocupaciones relacionadas con la custodia y la seguridad (19%), la escasez de oportunidades de calidad (19%) y la incertidumbre regulatoria (19%). Además, el riesgo reputacional y las reservas dentro de la familia son citados en el 15%% de los casos, mientras que la complejidad fiscal afecta al 8%% restante.
Contexto: La creciente atención hacia los activos digitales ha sido un tema recurrente en el ámbito financiero, especialmente a partir de la popularización de criptomonedas y tecnología blockchain. Instituciones como el Banco Central Europeo (BCE) han comenzado a explorar la regulación de estos activos. A medida que la digitalización avanza, es crucial para los inversores familiares adaptarse a las nuevas realidades del mercado, considerando tanto las oportunidades como los riesgos que presentan los activos digitales.