Con el conflicto en Oriente Próximo prolongándose, los inversores están cada vez más preocupados por el impacto en los precios, lo que podría resultar en un aumento significativo de la inflación. La falta de una solución para esta crisis podría afectar el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, según analistas del mercado. En este contexto, los profesionales sugieren que la diversificación es esencial para proteger el capital.
Se prevé que la combinación de un alza en los precios de la energía y un posible aumento del desempleo podría llevar a una situación de estanflación, aunque los inversores consideran que este escenario extremo es poco probable. No obstante, se reconoce que la inflación podría erosionar el poder adquisitivo de los inversores en su conjunto, afectando tanto sus finanzas personales como sus carteras de inversión.
Nabil El Asmar Delgado, director de Iberia de Vontobel, señala que la volatilidad en los próximos meses es probable debido a la transmisión de los costos energéticos. A pesar de los riesgos presentes, sugiere que los inversores deberían estar dispuestos a explorar oportunidades en diferentes activos, dado que el panorama general del mercado es positivo. Roher Rüegg, de Swisscanto, reafirma la importancia de contar con una cartera diversificada que incluya activos resistentes a la inflación y estrategias resilientes.