La Comisión Europea ha señalado que se necesitan 5,4 billones de euros en inversiones entre 2025 y 2031 para cumplir con los objetivos climáticos y de conectividad en Europa. Entre estas inversiones, se estima que las redes eléctricas requerirán cerca de 584.000 millones de euros para 2030. Este escenario se desarrolla en un contexto donde Alemania ha adaptado su política de endeudamiento, creando un fondo de infraestructura y neutralidad climática de hasta 500.000 millones de euros en un periodo de 12 años.
Giuseppe Corona, del HSBC AM, destaca que la transformación en las inversiones en infraestructuras está impulsada por la descarbonización y la digitalización. A pesar del capital disponible y la voluntad política, existen tensiones en el equilibrio necesario entre la urgencia de las inversiones y el impacto sobre los consumidores.
Las empresas de servicios públicos están experimentando un cambio en el régimen regulatorio que les favorece. Tom Levering, de Wellington Management, indica que en los últimos años, los reguladores en EE.UU. y Europa han incrementado los retornos permitidos para estas utilities, lo que les permite obtener mayores rentabilidades sin asumir riesgos adicionales. Este avance ha mejorado la visibilidad en los flujos de caja y las expectativas de rentabilidad futura.