En el primer trimestre de 2026, Donald Trump invirtió decenas de millones de euros en acciones y bonos de grandes empresas estadounidenses, justo antes de que estas experimentaran notables aumentos en los mercados. Según documentos presentados ante la Oficina de Ética Gubernamental de Estados Unidos, Trump adquirió hasta 5 millones de dólares en empresas como Nvidia, Oracle, Microsoft, Boeing y Costco.
El presidente no ha desinvertido ni trasladado sus activos a un fideicomiso ciego. Su negocio continúa siendo gestionado por sus hijos, aunque se afirma que no influye en las decisiones de inversión, las cuales son manejadas por gestores financieros independientes. La delegación empresarial que acompañó a Trump en su reciente viaje a China incluía a los máximos directivos de Nvidia y Boeing, quienes se encuentran en el centro de las críticas debido a la cercanía de sus negocios con las decisiones políticas del presidente.
Particularmente, Trump compró acciones de Nvidia el 6 de enero, justo antes de que el Departamento de Comercio aprobara la venta de chips de la compañía a China, lo que impulsó el valor de sus acciones, que ahora superan los 5,5 billones de dólares en capitalización bursátil, un récord en Wall Street.