La decisión del Departamento del Interior de Estados Unidos de suspender proyectos de energía eólica marina ha generado preocupación entre los promotores del sector, que ven afectadas iniciativas multimillonarias. Esta pausa, atribuida a quejas del Pentágono sobre la interferencia en los radares causada por las turbinas y torres, impacta directamente a proyectos relevantes como Revolution Wind y Sunrise Wind de Orsted, así como el Vineyard Wind 1 de Avangrid y Copenhagen Infrastructure Partners.
La administración de Donald Trump ha sido criticada por esta medida, que algunos legisladores y grupos comerciales consideran injustificada. La Asociación Nacional de Industrias Oceánicas (NOIA) ha instado a poner fin a la pausa, recordando que el Pentágono había aprobado proyectos anteriormente. Por su parte, Dominion Energy advirtió que la suspensión comprometerá la fiabilidad de la red eléctrica en Virginia, donde se encuentran bases militares y centros de datos.
Orsted indicó que sus proyectos estaban en fases avanzadas y planeaban suministrar energía a aproximadamente un millón de hogares el próximo año. Esta incertidumbre en el sector eólico podría afectar la competitividad del país en áreas como la inteligencia artificial y la defensa naval.