La guerra en Oriente Próximo ha provocado un aumento de la incertidumbre global, impactando en la economía de España a través del encarecimiento del petróleo y el gas. La situación actual podría frenar el consumo doméstico y las decisiones de inversión de las empresas si persiste el conflicto, según expertos. En este contexto, el Gobierno ha descartado medidas inmediatas como la reducción del IVA de los alimentos o bonificaciones en carburantes.
El director de Economía Española de CaixaBank, Oriol Aspachs, ha destacado que, a pesar de los riesgos, la economía española ha comenzado el año de manera positiva y tiene una exposición comercial limitada a la región. Sin embargo, la preocupación por el clima geopolítico puede llevar a una reacción excesiva por parte de hogares y empresas, lo que afectaría significativamente la confianza económica.
A pesar de las tensiones, los analistas consideran que el conflicto no será prolongado, con una percepción de que podría haber una escalada limitada sin interrupciones severas en el suministro de energía. La economía se mantiene en una posición macrofinanciera sólida, lo que podría mitigar los efectos adversos a largo plazo.