Los mercados de renta fija han experimentado un notable cambio, dejando atrás un periodo de escasa rentabilidad. Este repunte en las yields está revitalizando el interés por estos activos, que ofrecen ingresos, diversificación y estabilidad frente a la volatilidad de la renta variable.
Según Suparna Sampath, especialista en productos de inversión de renta fija en Vanguard, este nuevo contexto presenta oportunidades para los inversores, especialmente en crédito global y deuda emergente, siempre y cuando se adopte un enfoque selectivo. La recuperación del carry se considera un motor clave de rentabilidad, permitiendo una mayor dispersión entre mercados y sectores, lo que resalta la importancia de la gestión activa.
La reciente normalización en la correlación entre renta fija y renta variable indica un retorno a su función tradicional de estabilizador en las carteras. Después del shock de 2022, donde la correlación se volvió positiva, se está observando nuevamente una relación inversa: en momentos de volatilidad bursátil, los rendimientos de los bonos tienden a descender.
Este panorama se complica con la divergencia en las políticas monetarias de los bancos centrales, que ahora presentan ciclos más diferenciados, a diferencia de años anteriores donde se movían de forma sincronizada.