La empresa asturiana TSK Electrónica y Electricidad ha recibido la aprobación para debutar en el mercado de valores el 13 de mayo, con una valoración estimada de 600 millones de euros. La compañía planea realizar una ampliación de capital de aproximadamente 150 millones de euros, ofreciendo acciones entre 4,45 y 5,05 euros cada una.
Con esta salida a bolsa, TSK busca fortalecer su balance y financiar su crecimiento, especialmente en el sector de las energías renovables. Los fondos recaudados se destinarán a la expansión orgánica y a mejorar la flexibilidad financiera de la empresa, que ya reportó ingresos de más de 1.035 millones de euros en 2025, con un EBITDA cercano a 100 millones de euros.
La actual estructura de propiedad está dominada por su presidente, Sabino García Vallina, quien posee más del 84% del capital. Tras la oferta pública, se espera que el free float alcance alrededor del 27%, facilitando la entrada de inversores institucionales y promoviendo una mayor diversidad en la estructura accionarial.