El conflicto en Oriente Medio ha generado una notable volatilidad en los mercados, llevando a los inversores a reorientar sus estrategias hacia sectores de defensa y ciberseguridad. La incertidumbre sobre la duración del conflicto y su posible impacto en el precio del petróleo ha sido determinante en esta tendencia, con el crudo experimentando un incremento significativo en sus valores.
Desde el inicio de las tensiones, el índice IBEX 35 ha sufrido caídas, reflejando un clima de desconfianza entre los operadores del mercado. Paul Dalton, de Federated Hermes, señala que los inversores han adoptado una postura de 'vender primero y preguntar después', anticipando un periodo de turbulencias que podría prolongarse. Analistas sugieren que, a pesar de las dificultades, mantener la exposición al sector petrolero y a tecnologías defensivas podría ser beneficioso.
El sector salud también ha sido identificado como uno de los beneficiados por su carácter defensivo, mientras que el sector bancario presenta una dualidad de riesgos y oportunidades ante un posible aumento de la inflación. Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto, con expectativas de que el conflicto pueda persistir durante semanas o incluso meses.