El inicio de 2026 señala un cambio importante en la industria de gestión de activos, ya que las encuestas recientes indican un entorno más complicado para los inversores. A pesar de un optimismo estructural persistente, el sentimiento inversor ha comenzado a deteriorarse, afectado por la creciente volatilidad geopolítica y mayores exigencias de los clientes. La combinación de estos factores crea un clima de transición en el que conviven el crecimiento y la cautela.
De acuerdo con el Observatorio Inverco, el 94% de las gestoras anticipa un aumento del patrimonio superior al 5% en 2026, con expectativas de suscripciones netas positivas que consolidan la tendencia de crecimiento. En términos de rentabilidad, casi todas las entidades prevén retornos positivos, principalmente en el ámbito de la renta fija.
No obstante, la última encuesta de Bank of America revela un cambio drástico en las expectativas, donde la previsión de crecimiento global ha caído del 39% al 7%, y las proyecciones de inflación han aumentado del 9% al 45%. Este cambio se traduce en un incremento de la liquidez en cartera, que alcanza el 4,3%, el mayor repunte desde 2020.
A pesar de estos desafíos, el 68% de los emprendedores se mantiene optimista sobre sus negocios, impulsados por la demanda y la innovación. Más de la mitad de ellos contempla aumentar su plantilla y casi el mismo porcentaje planea expandirse internacionalmente, lo que indica que el optimismo estructural sigue firme a pesar de las turbulencias del mercado.