La rentabilidad del sector de gestión patrimonial enfrenta una presión creciente, lo que ha llevado a las firmas a reevaluar su estrategia ante la compresión de comisiones. Según un informe de bfinance, elaborado por Duncan Higgs y Bradley Budd, la reducción de los márgenes es un fenómeno estructural, impulsado por comisiones a la baja, costes operativos elevados y exigencias regulatorias.
El análisis de Cerulli Associates indica que el 83% de los asesores de grandes patrimonios prevé que las comisiones de asesoramiento se sitúen por debajo del 1% para clientes con más de cinco millones de dólares en activos para el año 2026. Esto refleja una tendencia en la que los clientes se vuelven más exigentes y están dispuestos a cambiar de proveedor si no perciben un valor claro en relación con el precio.
El informe destaca que la erosión de la rentabilidad no se debe únicamente a la reducción de las comisiones visibles, sino también a costes menos evidentes, como los gastos de transacción y las ineficiencias operativas, que pueden generar un lastre anual de entre 50 y 80 puntos básicos en muchas carteras. La creciente expectativa de los clientes en cuanto a servicios más sofisticados complica aún más esta dinámica.