El IBEX 35 se enfrenta a un cierre de febrero en niveles altos, aunque la incertidumbre en los mercados financieros ha aumentado. Este cambio de escenario se debe a una creciente preocupación sobre el impacto de la inteligencia artificial en los márgenes de beneficio y la rentabilidad futura de las grandes tecnológicas, tras un periodo de inversión máxima en el sector.
Araceli de Frutos, consejera de Araceli de Frutos EAFI, destaca que aunque no existe una fuga masiva de capitales de las principales empresas tecnológicas, el nuevo capital que entra en el mercado se dirige hacia inversiones más defensivas. Compañías como Alphabet y Microsoft son recomendadas por su capacidad para liderar en esta transformación industrial. Además, se menciona el atractivo de los semiconductores, beneficiados por la escasez de chips.
La experta también sugiere prestar atención a sectores que se beneficiarán indirectamente de la IA, especialmente en el ámbito de las utilities y la infraestructura eléctrica. Compañías como Iberdrola y otras eléctricas europeas como Engie y E.ON son valoradas por su estabilidad y rentabilidad en un contexto de creciente incertidumbre.