El acceso a la inversión en empresas no cotizadas está evolucionando, permitiendo que inversores particulares participen en este sector, tradicionalmente reservado para grandes patrimonios. La digitalización y una regulación más flexible son factores clave en esta transformación del mercado.
Oriol Pinya, socio fundador de Abac Capital y con más de 25 años de experiencia en el sector, señala que el capital privado requiere una visión a largo plazo. Las inversiones no se realizan de manera inmediata, sino que se llevan a cabo a través de llamadas de capital, lo que permite optimizar la rentabilidad y minimizar riesgos.
Una vez comprometido el capital, el fondo busca identificar empresas con alto potencial de crecimiento, antes de proceder a las distribuciones de beneficios. Para evaluar el rendimiento de estas inversiones, se deben considerar indicadores como la TIR (Tasa Interna de Retorno), el MOIC (Multiple on Invested Capital) y la Curva J, que ilustra la evolución del fondo a lo largo del tiempo.
La gestión de estos tiempos es crucial, ya que una rápida movilización del capital puede mejorar la TIR, según indica Pinya. Este enfoque estratégico es fundamental para el éxito en el ámbito del capital privado.