La tokenización de activos ha empezado a mostrar un impacto significativo en los mercados financieros, con una proyección de que en 2025 se consolidará como una tecnología clave. Inversores institucionales como BlackRock y JP Morgan han destacado recientemente su potencial para ofrecer nuevas oportunidades de inversión y proporcionar liquidez a activos que actualmente carecen de ella.
La regulación clara a través del reglamento MiCA en Europa ha dado un marco jurídico que beneficia tanto a inversores como a instituciones. Además, la reducción de costos operativos, que puede llegar hasta un 40% al eliminar intermediarios, se traduce en una mayor rentabilidad para negocios que antes no lo eran.
Según el analista Javier Molina, la inteligencia artificial (IA) está desempeñando un papel crucial en este ámbito, facilitando desde la valoración de tokens hasta la automatización de procesos normativos. Firmas como Wellington Management están utilizando IA para optimizar la verificación de datos y mejorar los flujos de trabajo de manera eficiente.
El interés por el crédito privado tokenizado ha aumentado, así como la demanda de bonos del Tesoro de EE. UU. tokenizados, que han superado los 8.600 millones de dólares este año, reflejando una tendencia de búsqueda de "oro digital con rendimiento" por parte de los inversores.