La inversión de largo plazo sigue siendo un reto significativo para las empresas españolas que consideran la posibilidad de salir a bolsa, a pesar de la existencia de alternativas como BME Easy Access. Según Afi, la falta de un entorno fiscal y regulatorio favorable es un obstáculo fundamental, lo que sugiere que el problema no radica en el procedimiento, sino en la decisión de cotizar.
Pablo Mañueco, socio director de Afi, señala que las empresas no enfrentan dificultades para acceder a financiación bancaria ni presión inmediata para captar capital. El verdadero desafío es la ausencia de un ecosistema que fomente la inversión estable en capital, destacando que España carece de capital paciente a largo plazo, que es esencial para el mercado.
BME Easy Access, impulsada por BME y la CNMV, introduce mejoras operativas significativas, como la posibilidad de separar la admisión a cotización de la colocación de acciones. Esto permite a las empresas evitar la dependencia de condiciones de mercado específicas al fijar fechas de salida. Sin embargo, el procedimiento sigue siendo exigente, requiriendo una valoración de al menos 500 millones de euros.
Patricia Muñoz, socia de Regulación Financiera de Afi, destaca que este método proporciona más flexibilidad en los plazos, permitiendo a las empresas hasta 18 meses para completar la difusión accionarial y alcanzar el 10% de free float mínimo tras su registro.