El año 2026 se perfila como un periodo crucial para los inversores, marcado por la necesidad de gestionar el riesgo y la diversificación. Santiago Rubio, director de Estrategia de Inversión de CaixaBank AM, advierte sobre el impacto negativo de no haber estado presente en el mercado estadounidense durante 2025, donde se produjeron cambios significativos debido a las políticas arancelarias. La ralentización económica en EE.UU. podría acentuarse, lo que resalta la importancia de diversificarse hacia Europa y Japón.
Tomás García-Purriños de Santander Asset Management sostiene que un "aterrizaje suave" es posible, apoyándose en la renta variable como principal motor de crecimiento y sugiriendo estrategias de carry en crédito para maximizar rendimientos. Por su parte, Javier de Berenguer de Mapfre Inversión destaca que 2025 ha visto un aumento en los activos ganadores, incluyendo Asia y el sector de utilities, y mantiene una perspectiva optimista hacia la renta variable en 2026, a pesar de un entorno desafiante para la renta fija.
Alejandro Vidal de Deutsche Bank España también apuesta por la renta variable, confiando en que Europa y EE.UU. seguirán desarrollándose a pesar de los desafíos políticos y las valoraciones exigentes. En este contexto, la planificación y el control del riesgo se vuelven esenciales para navegar el panorama económico del próximo año.