La inversión necesaria para adaptar infraestructuras al cambio climático en Europa asciende a 30.000 millones de euros anuales hasta 2050, según la Comisión Europea. Este esfuerzo es parte de un total estimado en 70.000 millones de euros, que también abarca ecosistemas y seguridad alimentaria. La urgencia radica en la adaptación a condiciones climáticas ya presentes, más que en descarbonización.
La Unión Europea ha señalado que este enorme coste no puede ser asumido únicamente por el sector público, destacando la necesidad de inversión privada. España se identifica como uno de los países europeos con mayores requerimientos de adaptación, lo que la convierte en un mercado atractivo para la inversión en infraestructuras climáticas.
En 2025, el Banco Europeo de Inversiones alcanzó un récord de 11.000 millones de euros en inversiones dentro del país, con casi la mitad dirigida a la transición verde. Mientras tanto, las gestoras españolas de private equity y venture capital lograron captar 5.600 millones de euros en 2025, superando los 2.500 millones de 2023.
Entre las iniciativas destacadas, Mundi Ventures anunció un primer cierre de 750 millones de euros para un fondo centrado en tecnologías climáticas, mientras que Nazca Capital trabaja en un vehículo de 600 millones de euros para soluciones de seguridad y aeroespacial.