Italia ha incrementado su atractivo para los residentes adinerados, especialmente franceses, debido a sus incentivos fiscales. Estos beneficios son especialmente relevantes tras los impactos económicos de la guerra en Oriente Medio, que han afectado a los estados del golfo Pérsico.
Un francés, que se identifica como Robert, se mudó a Italia hace ocho años buscando no solo el estilo de vida italiano, sino también las ventajas fiscales que proporciona el país. En Italia, los individuos con un alto patrimonio neto pueden optar por un impuesto fijo anual sobre ingresos extranjeros, sin importar su cantidad, lo que contrasta con la situación fiscal en Francia.
Robert destaca que, al adquirir una vivienda en Italia, se beneficia de una exención para la primera propiedad comprada, a diferencia de los gastos notariales en Francia que benefician al gobierno. Además, la reciente transformación del Impuesto sobre la Fortuna en Francia ha hecho que muchos inversores sientan la presión de este impuesto, lo que no ocurre en Italia, donde no existen gravámenes similares.