La inversión en private equity enfrenta un cambio significativo, ya que los años recientes han puesto de manifiesto que el enfoque debe ser diferente para maximizar el retorno. Según José Barreto, socio de Goldman Sachs AM, es crucial identificar desde el inicio quién podría estar interesado en adquirir un activo en el futuro, lo que supone un cambio en la estrategia de inversión.
A pesar de que los precios alcanzaron niveles máximos en 2021 y 2022, existen oportunidades que requieren una mayor rigurosidad en su selección y ejecución. Barreto indica que los próximos años, 2023, 2024 y 2025, son propicios para invertir, ya que la incertidumbre puede facilitar decisiones estratégicas en empresas que buscan capital o transformación tecnológica.
La salida del capital invertido se ha convertido en un desafío, siendo fundamental pensar en la desinversión desde el inicio. Un 60% de las ventas realizadas por el fondo han sido a compradores estratégicos, lo que resalta la importancia de construir activos con un enfoque industrial. La reactivación del mercado de salidas a bolsa ha tenido un impacto positivo, permitiendo que otros fondos liberen capital y reingresen al mercado.
Además, la inteligencia artificial está emergiendo como un factor clave en la valoración de activos, no solo por ser una tendencia, sino también por su capacidad para redefinir lo que se considera valioso en el mercado actual.