El informe de Goldman Sachs Asset Management (GSAM) revela que desde 2017, cerca de 150 empresas europeas involucradas en operaciones de leveraged buyout han enfrentado dificultades crediticias por un total de aproximadamente 38.000 millones de dólares. A pesar de estos episodios, el número de quiebras ha sido limitado, ya que muchas de estas situaciones se han resuelto a través de reestructuraciones o conversiones de deuda en capital.
Los llamados debt-for-equity swaps están en aumento, donde los acreedores convierten parte de la deuda en participaciones accionarias cuando las empresas no pueden cumplir con sus obligaciones. Este fenómeno ha sido más pronunciado entre empresas de menor tamaño y en sectores cíclicos, que son más vulnerables a cambios en el entorno económico.
El análisis sugiere que, a pesar de la tensión actual, el mercado de crédito privado no muestra signos de deterioro sistémico. La capacidad de los gestores para realizar reestructuraciones y la disciplina en la originación de préstamos son cada vez más cruciales para proteger las inversiones en este contexto financiero desafiante.