La directora general de Energía de la Comisión Europea, Ditte Juul Jørgensen, ha manifestado preocupaciones sobre la alta carga fiscal que España impone a la electricidad. Actualmente, el IVA aplicado se sitúa en el 21%, un porcentaje que supera la media de la Unión Europea y que podría estar limitando la competitividad del consumo eléctrico en el país.
Jørgensen ha destacado durante un foro económico en Madrid que la reducción de impuestos sobre la electricidad podría aliviar la factura energética de los hogares más vulnerables, permitiendo un mejor afrontamiento de gastos como la calefacción y la refrigeración. Además, ha indicado que la disminución de la presión fiscal podría facilitar la transición hacia fuentes de energía más sostenibles.
La responsable comunitaria ha subrayado que muchos países europeos aplican impuestos que no están directamente relacionados con el consumo energético, lo que encarece el recibo final para los usuarios. Según Jørgensen, una política fiscal más favorable no solo beneficiaría a los consumidores particulares, sino también a la industria, que cada vez depende más de la energía eléctrica para su operación.