En el primer semestre de 2026, CaixaBank ha movilizado un total de 34.928 millones de euros en finanzas sostenibles, lo que representa un incremento del 66% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta cifra también indica que la entidad ha alcanzado el 72% de su objetivo de movilización para el año, que está fijado en 48.320 millones de euros.
Del total movilizado, el 83% corresponde a financiación, que ha crecido un 77% con respecto al primer semestre de 2025, donde se registraron 16.427 millones de euros. Los 5.769 millones de euros restantes provienen de la intermediación, la cual incluye la colocación de bonos sostenibles y otros productos financieros, y ha crecido más del 26% en relación al mismo periodo del año anterior.
En términos de segmentos de negocio, la mayor parte de la financiación sostenible se ha concentrado en Corporate & Investment Banking (CIB), que ha alcanzado 19.237 millones de euros. Le siguen la Banca de Empresas con 7.284 millones de euros y el negocio minorista, que ha movilizado 2.638 millones de euros, de los cuales 1.253 millones de euros corresponden a microcréditos.
Las gestoras del Grupo CaixaBank, incluyendo CaixaBank Asset Management, han incrementado el patrimonio gestionado bajo criterios de sostenibilidad en más de 3.150 millones de euros, lo que representa más de tres veces el patrimonio gestionado en el primer semestre de 2025.
CaixaBank ha alcanzado más del 81% de su objetivo total de movilización sostenible establecido en su Plan de Sostenibilidad 2025-2027, que busca movilizar más de 100.000 millones de euros durante el periodo. Este avance es significativo, dado que el plan apunta a fomentar inversiones responsables y sostenibles en diversas áreas del mercado financiero.
Contexto: Desde el inicio del Plan de Sostenibilidad en 2025, CaixaBank ha intensificado sus esfuerzos para liderar en el ámbito de las finanzas sostenibles. Este enfoque responde a una creciente demanda de inversiones que prioricen la sostenibilidad y la responsabilidad social, en línea con las políticas del Banco Central Europeo (BCE) y las directrices de la Unión Europea en materia de sostenibilidad. La movilización de capital para proyectos sostenibles es clave para el futuro económico de España, donde las instituciones financieras están cada vez más alineadas con objetivos ambientales y sociales.