La Dirección General de Tributos (DGT) ha emitido una consulta vinculante que afecta a los autónomos que adquieren locales, oficinas o viviendas en comunidades de propietarios. Según esta aclaración, el nuevo propietario puede ser responsable de deudas fiscales previas de la comunidad que se generaron antes de la compra. Esta normativa es relevante para quienes operan en un edificio de propiedad horizontal, donde se deben considerar tanto los beneficios como las cargas de la comunidad, que incluyen obligaciones fiscales, independientemente de cuándo se originaron.
En la consulta V0688-26, se destaca que el certificado que se suele solicitar antes de la compraventa, el cual acredita las deudas del propietario hacia la comunidad, no garantiza que la comunidad misma no tenga deudas con Hacienda. Fernando Flores Coello, Senior Associate en Lullius, advirtió que un vendedor puede estar al corriente de sus cuotas, mientras que la comunidad podría tener deudas tributarias que ni el vendedor ni el comprador conocen en el momento de la transacción.
El nuevo propietario asumirá solo la parte proporcional de las deudas según su coeficiente de participación en la comunidad. Hacienda puede reclamar el importe correspondiente a impuestos no pagados, junto con intereses y recargos, pero no se incluirán sanciones. Este aspecto limita la responsabilidad fiscal del comprador, aunque no elimina el riesgo de recibir reclamaciones por deudas anteriores.
Para mitigar este riesgo, sería prudente que los autónomos soliciten documentación adicional al administrador de la comunidad antes de realizar la compra. También es aconsejable que incluyan en el contrato una garantía que les permita recuperar fondos en caso de que se les derive una reclamación por impuestos anteriores. A pesar de contar con un certificado comunitario limpio, los compradores pueden enfrentarse a sorpresas desagradables si posteriormente Hacienda exige el pago de impuestos que la comunidad no había saldado.
El hecho de que Hacienda pueda reclamar deudas fiscales anteriores al nuevo propietario según su cuota de participación pone de manifiesto la necesidad de una mayor diligencia en el proceso de compra. Esta situación refleja la importancia de la comunicación clara entre vendedores, compradores y administradores de fincas, así como la necesidad de revisar exhaustivamente la situación fiscal de la comunidad antes de llevar a cabo la transacción.
Contexto: En los últimos años, las normativas fiscales han evolucionado para ajustar las responsabilidades de los propietarios en comunidades de propietarios y su relación con Hacienda. Este nuevo enfoque de la DGT busca prevenir situaciones de deuda no informada que puedan perjudicar a los autónomos que realizan inversiones en inmuebles. Con un entorno económico en constante cambio, es esencial que los inversores estén bien informados sobre las obligaciones fiscales vinculadas a sus propiedades.