La elevada fiscalidad en Catalunya está afectando la capacidad de las pequeñas y medianas empresas (pymes) para generar riqueza, según la jurista Brugués Mitjans. Esta situación ha llevado a una creciente frustración entre los asalariados, quienes sienten que el fisco los presiona, mientras los que pueden evadir impuestos lo hacen sin consecuencias.
Brugués Mitjans destaca que la corrupción sistémica en el país agrava aún más el descontento de los contribuyentes, quienes exigen mayor transparencia sobre el uso de sus impuestos. A su juicio, pagar impuestos se vuelve más doloroso cuando existe la percepción de que el sistema está viciado.
En el ámbito de las herencias, el notario Roca-Sastre ha señalado conflictos entre herederos que reflejan un enfoque negativo hacia la acumulación de riqueza. La cultura de ver el dinero como un fin en sí mismo puede contribuir a una dinámica perversa en la sociedad.
La discreción de las grandes fortunas en Catalunya contrasta con el lujo visible en otras regiones, como Madrid. A pesar de esto, Hacienda aplica el mismo porcentaje de impuestos sobre los ingresos, independientemente de cómo se hayan generado, lo que ha llevado a un desincentivo al emprendimiento y a una carga fiscal desproporcionada sobre las rentas del trabajo.