El presidente de Chile, José Antonio Kast, ha iniciado un plan de recortes fiscales que asciende a casi 2.000 millones de dólares para abordar el déficit del país. Este ajuste, que ha generado una fuerte oposición, afectará a varios ministerios, incluyendo los de salud y educación, provocando protestas masivas en Santiago.
Desde su llegada al poder el 11 de marzo de 2026, Kast ha enfatizado la necesidad de austeridad, argumentando que "el Estado se quedó sin fondos". En su primera Cuenta Pública, declaró que su gobierno busca un "ajuste fiscal profundo" sin disminuir los beneficios sociales. Sin embargo, la crítica ha surgido, con voces como la de Andrea Abarca, portavoz de la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH), quien afirmó que "el gobierno demostró que va a gobernar para los poderosos".
La situación se complica para el mandatario, quien ha reconocido que estabilizar la deuda fiscal será un reto considerable. Las tensiones sociales aumentan a medida que el gobierno implementa estas medidas, dejando a muchos chilenos preocupados por el futuro de los servicios públicos esenciales.