El uso creciente de agentes de inteligencia artificial en el comercio electrónico está generando incertidumbres fiscales que impactan a autónomos y pequeños negocios. Recientemente, el Banco Santander anunció el desarrollo de una herramienta digital para facilitar el procesamiento de pagos por parte de estas tecnologías en tiendas online. Sin embargo, la intervención de estos sistemas podría modificar las responsabilidades tributarias en las transacciones, especialmente en lo que respecta al IVA.
Expertos advierten que, aunque el procedimiento de compra sigue siendo una transacción entre un cliente y un vendedor, el papel de las plataformas tecnológicas podría influir en quién asume las obligaciones fiscales. Si un agente de IA comete errores en el cálculo del impuesto, surge la cuestión de si la responsabilidad recaería en el pequeño comercio o en la plataforma que actúa como intermediaria.
A pesar de estas preocupaciones, la mayoría de los especialistas estima que el uso de asistentes de IA no alteraría la lógica fiscal actual, ya que el consumidor permanece como el destinatario final de la operación. Raquel Jurado Ibáñez, técnica del Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas, indicó que el comprador sigue siendo una persona, independientemente de si realiza la compra de forma manual o a través de un sistema automatizado.