La Comisión Europea ha advertido que la reducción del IVA de los combustibles al 10% en España infringe la normativa comunitaria, que no permite tipos reducidos para estos productos. Este aviso no debe ser considerado como un mero formalismo burocrático, sino como una señal de incoherencia en la política fiscal europea.
En el debate público, la rebaja del IVA ha sido vista como una solución rápida para mitigar el impacto de la inflación, adoptada por diversos partidos, desde Podemos hasta el PP. Sin embargo, el IVA, uno de los impuestos más efectivos del sistema, no está destinado a ser una herramienta temporal de política económica, ya que su función principal es asegurar una recaudación amplia y estable.
El Gobierno español ha justificado esta medida como «temporal» y en respuesta a la crisis en Oriente Próximo. No obstante, se cuestiona si este enfoque es adecuado, dado que la actual situación se caracteriza por una perturbación de oferta, lo que podría hacer que las rebajas fiscales sean ineficaces e incluso contraproducentes.