La agencia de calificación Moody's ha decidido mantener la calificación de la deuda soberana a largo plazo de Francia en 'Aa3' con una perspectiva negativa. Esta decisión se da en un contexto donde la agencia ha advertido que la confirmación de la nota depende de la aprobación de un presupuesto para 2027 que permita reducir el déficit del país. A pesar de las presiones que han llevado el rendimiento del bono francés a 10 años por encima del 5% por primera vez desde 2002, lo que ha incrementado la prima de riesgo a niveles no vistos en 15 años, la deuda ha logrado conservar su calificación sobresaliente.
Los analistas esperaban que Moody's optara por un deterioro de la nota, a diferencia de Standard & Poor's y Fitch, que ya habían bajado su calificación hace un año. La reacción del primer ministro, Sébastien Lecornu, fue de satisfacción, destacando que el anuncio contradice las expectativas negativas de muchos expertos sobre la deuda francesa. En su cuenta de la red social X, Lecornu afirmó que esta decisión es un indicativo de la fortaleza económica del país.
En una entrevista con France Info, el ministro Lescure calificó la decisión de Moody's como un reconocimiento de la diversidad y fortaleza de la economía francesa, aunque advirtió que se debe mantener el rumbo hacia los objetivos presupuestarios establecidos por el Gobierno. A pesar de este reconocimiento, el Ejecutivo enfrenta el reto de contener el déficit y gestionar el descontento social por el aumento del costo de vida.
El proyecto de presupuesto del Gobierno prevé un ajuste de 54.000 millones de euros, en medio de un clima de protestas organizado por sindicatos, estudiantes y los 'chalecos amarillos', quienes han convocado nuevas manifestaciones para hoy. Estas movilizaciones presionan al Ejecutivo para que implemente medidas que mejoren el poder adquisitivo de los ciudadanos.
El Gobierno espera aprobar las cuentas antes de finalizar el año, utilizando negociaciones parlamentarias. Sin embargo, también tiene a su disposición mecanismos constitucionales alternativos que podrían facilitar este proceso en caso de que surjan complicaciones durante las discusiones en el Parlamento.
Contexto: Desde el año pasado, la economía francesa ha enfrentado desafíos significativos, incluyendo un aumento en la inflación y un creciente descontento social. La situación ha llevado a la necesidad de ajustes presupuestarios, reflejando la presión sobre el Gobierno para equilibrar las cuentas públicas y atender las demandas sociales. Francia, como miembro destacado de la Unión Europea, está bajo el escrutinio de instituciones financieras y sus decisiones tienen repercusiones tanto a nivel nacional como en el contexto europeo. La evolución de la deuda soberana de Francia es un tema clave que influye en la estabilidad económica del continente.