El yen japonés ha alcanzado un valor cercano a 160 por dólar, lo que indica una notable debilidad de la moneda a pesar de que los bonos a diez años han experimentado un aumento significativo, alcanzando niveles no vistos desde 1999. Este fenómeno desafía la antigua creencia de que un incremento en los tipos de interés fortalecería la divisa nacional al atraer capital extranjero.
La economía de Japón, con una deuda pública cercana al 230% del PIB, está enfrentando una crisis fiscal que podría tener repercusiones en otras naciones avanzadas. Los analistas advierten que el aumento en los rendimientos ya no se interpreta como una señal de normalización monetaria, sino más bien como un indicador de estrés fiscal.
En un contexto reciente, el rendimiento de los bonos a 40 años ha superado el 4% por primera vez desde su introducción en 2007, mientras los inversores liquidan deuda soberana antes de unas elecciones anticipadas. La primera ministra Sanae Takaichi podría recibir un mandato para implementar sus planes de estímulo, lo que añade incertidumbre al panorama económico.