Estados Unidos asumirá esta semana la dirección del capítulo financiero del G20, en un contexto de tensiones internacionales y desafíos económicos. La reunión se llevará a cabo en Carolina del Norte, donde el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, se reunirán con sus homólogos para discutir temas cruciales como el crecimiento económico y la reestructuración de la deuda soberana. Este encuentro sigue a una reunión de adjuntos que tuvo lugar durante el fin de semana.
La ciudad de Asheville ha sido elegida como sede de estas conversaciones, en parte debido a su reciente reconstrucción tras el devastador impacto del huracán Helene en septiembre de 2024. Este huracán causó la pérdida de más de 250 vidas y daños económicos que ascienden a casi 80.000 millones de dólares (aproximadamente 69.000 millones de euros), lo que la convierte en un escenario significativo para discutir la recuperación y el crecimiento.
En la agenda se incluirán también las fricciones comerciales con Canadá, que se han intensificado tras el fracaso de negociaciones recientes, así como las reanudaciones de las hostilidades económicas con Irán. Warsh llega a estas discusiones tras un discurso en Jackson Hole, donde su tono agresivo ha incrementado las expectativas de un posible aumento de tipos de interés en Estados Unidos este mes.
Las reuniones en Carolina del Norte están diseñadas como preparación para la cumbre de líderes que se celebrará en Trump National Doral, en Miami, los días 14 y 15 de diciembre. Esta cumbre se desarrollará pocas semanas antes de la esperada visita de Xi Jinping a Washington el 24 de septiembre. Bessent ha señalado que buscará apoyo en las reuniones bilaterales para intensificar la presión sobre Teherán, anunciando que se impondrán nuevas sanciones a un banco iraní esta semana, aunque no reveló su identidad.
El secretario del Tesoro subrayó que "el mundo tiene esta montaña de deuda y tenemos que crecer para salir de ella", enfatizando el papel central que ocupará la deuda pública en las discusiones. Bessent también mencionó que es necesario que otros países se unan a la agenda de crecimiento que propone Estados Unidos, incluyendo aspectos como la desregulación y la independencia energética.
Contexto: En los últimos años, la economía global ha enfrentado una serie de desafíos, incluyendo la pandemia de COVID-19 y sus consecuencias en la deuda soberana de muchos países. Las instituciones financieras, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, han estado alertando sobre los riesgos asociados a niveles elevados de deuda. Esto hace que las discusiones en el G20 sean especialmente relevantes, ya que buscan establecer un marco para la cooperación internacional en la gestión de la deuda y el crecimiento económico sostenido. Las decisiones que se tomen en estas reuniones podrían tener un impacto significativo en la economía española y en la estabilidad de la eurozona.