Los ministros de Finanzas de once naciones, incluyendo a España, Reino Unido y Japón, han solicitado una respuesta económica "coordinada, responsable y ágil" para hacer frente a los desafíos generados por la guerra en Oriente Medio. En un comunicado conjunto, estos países, que también abarcan a Australia, Suecia, Países Bajos, Finlandia, Noruega, Irlanda, Polonia y Nueva Zelanda, subrayaron la importancia de un alto el fuego para salvaguardar a las poblaciones civiles y la seguridad regional.
El Fondo Monetario Internacional ha ajustado su previsión de crecimiento global para este año, reduciéndola en un 0,2 puntos porcentuales, situándola en 3,1%. Este cambio es atribuido a los efectos negativos de la guerra en la economía mundial, acentuados por el bloqueo del estrecho de Ormuz, que limita el tránsito de aproximadamente el 20% del petróleo y gas mundial.
Los ministros instaron al FMI y al Banco Mundial a ofrecer apoyo de emergencia a los países en necesidad, adaptando la asistencia a cada situación específica. También enfatizaron la necesidad de evitar políticas proteccionistas y se comprometieron a promover la diversificación energética y la transición hacia fuentes de energía más limpias.