En enero de 2026, España presenta un índice de precios al consumo armonizado (IPCA) del 2,5%, superando a Alemania, Italia y Francia en términos de inflación entre las principales economías de la eurozona. Este dato resalta que la inflación en el país sigue siendo más resistente que la media de la eurozona, que se sitúa en 1,7%.
La desaceleración de la inflación en España ha sido notablemente más lenta, siendo aproximadamente tres veces inferior a la media de la eurozona, lo que indica una persistencia en los precios de servicios, vivienda y alimentos. Estos aumentos están contrarrestando el impacto positivo de la disminución en los precios de la energía.
La reciente caída de la inflación en la eurozona ha llevado a una tasa armonizada que ha disminuido del 2% en diciembre al 1,7% en enero, ya por debajo del objetivo del 2% establecido por el Banco Central Europeo (BCE) para la estabilidad de precios.
A pesar de la moderación en el crecimiento de precios, la situación de España se ha mantenido como uno de los casos más destacados de resistencia inflacionaria en la región, confirmando una tendencia observada desde finales de 2024.