Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el precio del oro ha disminuido casi un 10%, afectado por el aumento en los precios del petróleo. A pesar de esta caída, la demanda de mercados emergentes, que representa aproximadamente el 70% de la demanda global de oro, ha mantenido cierta estabilidad en el mercado. En particular, China e India son responsables de cerca de la mitad de las compras globales, evidenciando su influencia significativa.
En marzo, el Banco Popular de China continuó con su racha de adquisiciones, alcanzando 17 meses consecutivos de compras, aumentando sus reservas en 5 toneladas hasta un total de 2.313 toneladas, que constituyen alrededor del 9% de sus reservas extranjeras. Durante el primer trimestre, China adquirió 7 toneladas adicionales de oro. A pesar de la caída del precio local, los inversores chinos mantienen un interés activo en los ETF de oro.
Por su parte, India aportó el 21% de la demanda mundial, con hogares que poseen oro valorado en aproximadamente 5 billones de dólares. Además, se estima que los hogares y templos indios poseen unas 25.000 toneladas de oro, lo que representa cerca del 56% del PIB nominal proyectado del país para 2026, subrayando la relevancia cultural y financiera del oro en la India.