Las aerolíneas en Europa han comenzado a cancelar vuelos, alarmadas por la posible escasez de combustible aéreo. Este viernes, la Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que las reservas podrían agotarse en seis semanas, lo que ha llevado a varias compañías a implementar medidas preventivas. La situación se agrava tras el anuncio de la reapertura del Estrecho de Ormuz, aunque muchas aerolíneas ya han tomado decisiones drásticas.
Lufthansa planea cesar la actividad de una de sus filiales a partir de mañana y retirar aviones menos eficientes, mientras que KLM ha confirmado la cancelación de 160 vuelos en mayo, lo que representa el 1% de su operativa en Europa. Por su parte, Volotea ha anulado varios trayectos a Bilbao para este y el próximo mes, justificando que estos "ajustes" son necesarios para mantener la estabilidad operativa.
A pesar de estas medidas, la Comisión Europea ha intentado calmar los ánimos, asegurando que no hay un riesgo inminente de "cancelaciones generalizadas" y que la situación se sigue de cerca. Sin embargo, el ambiente de incertidumbre persiste en el sector aéreo, donde también se han introducido recargos por combustible de hasta 14 euros.