Los ministros de Finanzas de Alemania, Italia, Polonia, Austria, y Portugal, junto con el español Carlos Cuerpo, han solicitado a la presidencia irlandesa de la Unión Europea un debate sobre la posibilidad de establecer un impuesto extraordinario a las grandes compañías energéticas. Este pedido se realizó mediante una carta enviada el pasado sábado, en la que se busca que se discuta este gravamen en la próxima reunión informal de responsables de Finanzas de la UE, prevista para el mes próximo en Dublín.
El documento destaca que las empresas petroleras están obteniendo beneficios excepcionalmente altos, superando los incrementos en los precios del petróleo. En este contexto, se menciona que "estamos viviendo una de las mayores conmociones de oferta de las últimas décadas", lo que ha provocado un aumento significativo del coste de la vida a nivel mundial.
Los seis países firmantes de la carta han planteado la necesidad de establecer un "marco a escala de la UE para gravar los beneficios extraordinarios" de estas entidades. Se sugiere que se tome como referencia el gravamen temporal implementado tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, que se había introducido para abordar crisis energéticas similares.
Según las estimaciones de Oxfam Intermón, se prevé que las seis principales empresas petroleras, que incluyen a BP, Chevron, Eni, ExxonMobil, Shell y TotalEnergies, duplicarán prácticamente su beneficio neto en el segundo trimestre de 2026, pasando de 23.000 millones de dólares a 45.000 millones de dólares. Para todo el año 2026, los beneficios acumulados de estas compañías se estiman en 147.000 millones de dólares, equivalentes a 126.000 millones de euros, lo que supera los beneficios obtenidos en los 21 meses anteriores, desde el segundo trimestre de 2024 hasta el cuarto trimestre de 2025.
El contexto de esta propuesta se sitúa en un periodo de crisis energética, marcado por tensiones geopolíticas y el aumento de los precios del petróleo. Los gobiernos de los países mencionados buscan formas de mitigar el impacto de la crisis en sus economías, lo que incluye la creación de mecanismos fiscales que puedan redistribuir los beneficios extraordinarios generados por las empresas del sector energético.
Contexto: La propuesta de los ministros de Finanzas se da en un contexto donde la crisis de Irán ha exacerbado los precios energéticos, afectando a la economía europea. Las grandes petroleras han experimentado un aumento significativo en sus márgenes de beneficios, lo que ha llevado a un creciente clamor por la implementación de impuestos sobre estos ingresos extraordinarios. Desde la invasión de Ucrania, la UE ha enfrentado desafíos en su política energética, y este tipo de medidas fiscales se consideran esenciales para ayudar a las economías de los Estados miembros a enfrentar la inflación y los altos costos de vida.