La situación actual del sector agrícola en España se agrava debido a la ola de calor que ha afectado a Europa desde junio, la cual ha resultado en un descenso del 35% en la cosecha de grandes regiones cerealistas. Esta crisis climática se suma a los costes récord que los agricultores ya enfrentan, provocando el abandono de miles de hectáreas cultivadas. La organización agraria Asaja ha alertado sobre la gravedad de la situación, que recuerda a los estragos vividos entre 2022 y 2023.
Durante ese periodo, España sufrió las repercusiones de la invasión rusa de Ucrania, lo que llevó a un aumento significativo en los precios de la energía y los fertilizantes. Esto, junto con una ola de calor prolongada, resultó en el abandono de 424.569 hectáreas de cultivos de trigo, cebada, avena y centeno, representando aproximadamente el 7% de la superficie total de cereal en el país. Este abandono de tierras cultivables se torna aún más alarmante considerando que cerca del 30% de la tierra útil de España está destinada a cultivos de cereal.
Aparte de la reducción de la producción, la ola de calor ha traído consigo un aumento en las muertes, contabilizando 14.000 solo en Alemania. También ha obligado a la reducción del tráfico mercante en ríos importantes como el Rin y el Danubio, y ha llevado a la detención de centrales nucleares en Rumanía y Hungría. Los agricultores españoles se enfrentan a un doble desafío: la baja producción y los altos costes de los insumos, que han sido impulsados por la guerra en Oriente Próximo.
El impacto de la sequía y la crisis de precios se traducirá en que muchos agricultores tendrán que vender sus productos a pérdidas. Las condiciones climáticas adversas y la escalada de precios de gasóleo y fertilizantes están creando un escenario insostenible para el sector agrícola, que ya se encuentra al límite. Esta situación podría llevar a un aumento del abandono de tierras cultivables, un fenómeno que amenaza la autosuficiencia alimentaria de España.
Desde el inicio de la sequía, el sector agrícola ha visto cómo su superficie cultivada ha ido disminuyendo. Para ilustrar esta tendencia, la superficie cultivada de cereales pasó de 11,46 millones de hectáreas en 2020 a 11,12 millones en 2026, mostrando una clara disminución en los últimos años. La combinación de estos factores podría llevar a una crisis alimentaria en el país si no se toman medidas adecuadas para mitigar el impacto de la sequía y los elevados costes.
Contexto: En los últimos años, el sector agrícola español ha enfrentado múltiples desafíos, desde la crisis del Covid-19 hasta el conflicto en Ucrania. Estos eventos han provocado un aumento en los precios de los insumos agrícolas y han afectado la producción. La dependencia de España en la producción de cereales resalta la importancia de abordar estos problemas para garantizar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del sector agrícola en el futuro.