Durante el verano de 2026, España enfrenta uno de los peores episodios de incendios forestales, afectando gravemente a provincias como Madrid, Toledo, Ávila y Castellón. En varias de estas áreas, se ha declarado una emergencia de interés nacional debido a la magnitud de los siniestros. Más de 60.000 hectáreas han sido consumidas por el fuego en incidentes como el #IFBurgohondo y el #IFSanMartíndeValdeiglesias. Este año, el avance de los incendios ha sido alarmante, con datos recogidos por satélites que han permitido seguir la evolución de las llamas.
En este contexto crítico, el CSIC ha participado en las labores de extinción, pero no con métodos tradicionales como mangueras o hidroaviones. Su intervención se ha centrado en el desarrollo de modelos de simulación que analizan la progresión del fuego y la combustión de los árboles, así como la utilización de imágenes de satélite y drones para actualizar el frente del incendio. Este enfoque científico busca mejorar la toma de decisiones en la gestión de emergencias, más que en la extinción directa del fuego.
Un análisis de la Estadística General de Incendios Forestales del Ministerio para la Transición Ecológica revela una transformación en la naturaleza de estos siniestros. En 2025, se registraron 8.199 incendios en España, lo que representa una disminución del 10,60% en comparación con la media del periodo 2015-2024. Sin embargo, la superficie afectada alcanzó las 354.746,67 hectáreas, un incremento del 236% respecto a la media de la última década. Este aumento se debe a la concentración de grandes incendios, con 63 grandes incendios registrados ese mismo año, un número significativamente superior a la media de 23 de la última década.
Estos 63 incendios representaron solo el 0,77% del total de siniestros, pero quemaron 310.108,07 hectáreas, es decir, el 87,42% de toda la superficie afectada en 2025. Este cambio en la dinámica de los incendios forestales indica que no solo la cantidad de incendios es relevante, sino también la capacidad de algunos de estos eventos para evolucionar a situaciones extremas, superando la capacidad de respuesta convencional de extinción.
Contexto: Desde hace años, España ha enfrentado un aumento en la frecuencia y severidad de los incendios forestales, impulsado por factores climáticos y la gestión del territorio. Las autoridades han comenzado a implementar tecnologías avanzadas para mejorar el monitoreo y la respuesta ante estos desastres. La industria de sensores y análisis de datos se está desarrollando rápidamente, reflejando una necesidad urgente de adaptarse a la nueva realidad de incendios que, en su mayoría, son causados por el cambio climático y la urbanización del entorno natural. La cooperación entre instituciones científicas y gubernamentales se vuelve esencial para enfrentar estos retos de manera efectiva.