El crudo Brent experimentó un aumento del 6,5%, alcanzando los 82 dólares por barril, como respuesta a las tensiones geopolíticas recientes. Este incremento se produce en un contexto de incertidumbre, donde el Estrecho de Ormuz, vital para el tráfico de petróleo, enfrenta un bloqueo de facto debido a los ataques aéreos en la región.
Las tarifas de los superpetroleros en la ruta de Oriente Medio a China han subido un 600%, alcanzando los 200.000 dólares diarios. Las aseguradoras también han incrementado las primas por riesgo de guerra, con aumentos de entre el 25% y el 50%. Estas cifras reflejan el impacto inmediato de la crisis, que ha provocado un aumento en los costos de transporte y seguros.
La situación se intensificó tras la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en una operación coordinada por Estados Unidos e Israel. La reacción de Irán ha incluido ataques con misiles y drones contra aliados estadounidenses en la región, lo que ha generado temores sobre interrupciones prolongadas en el suministro de petróleo.
China, el mayor importador de petróleo del mundo, se enfrenta a una creciente vulnerabilidad energética, dado que depende de importaciones para satisfacer tres cuartas partes de su consumo. Este contexto bélico podría tener repercusiones significativas en la economía global y en el mercado energético.