Las reservas estratégicas de petróleo a nivel global están disminuyendo rápidamente, lo que podría agravar la crisis energética en curso. Tras más de 100 días de conflicto en la tercera guerra del Golfo, los precios del crudo Brent se mantienen relativamente estables, cotizando en torno a los 93 dólares por barril, a pesar de tensiones recientes entre Irán y Estados Unidos.
El 8 de junio, tras nuevos enfrentamientos, el precio del crudo apenas aumentó un 1%. La estabilidad en los mercados se debe a que se han encontrado alternativas para cubrir la pérdida de 15 millones de barriles diarios provocada por el cierre del estrecho de Ormuz. Por ejemplo, China ha reducido sus importaciones en alrededor de 5 millones de barriles diarios desde el inicio del conflicto, mientras que otros países como Brasil y Venezuela han incrementado su producción.
En marzo, los 32 miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordaron liberar 400 millones de barriles de sus reservas, aunque hasta ahora se ha entregado menos de la mitad a un ritmo de entre 2,5 y 3 millones de barriles diarios. Sin embargo, se anticipa que estas liberaciones podrían desacelerarse en las próximas semanas, lo que influirá en la estabilidad del mercado durante el verano.