En medio de la crisis energética, la Unión Europea está presionando a Ucrania para que permita la inspección y reparación del oleoducto Druzhba, vital para el transporte de petróleo ruso hacia Hungría y Eslovaquia. Este movimiento se produce tras un ataque ruso el 27 de enero, que dañó gravemente el equipamiento de la infraestructura, según información del ministro de Energía ucraniano, Denys Shmyhal.
El bombardeo resultó en un incendio de un tanque de almacenamiento de 75.000 metros cúbicos de petróleo, el cual provocó un fuego que tardó diez días en ser controlado. Las autoridades ucranianas han manifestado que las reparaciones son complicadas y peligrosas debido a la actual situación de guerra.
A pesar de las dificultades, Hungría y Eslovaquia han mostrado escepticismo hacia la narrativa ucraniana y continúan presionando por la reactivación del suministro de crudo. Este escenario refleja la complejidad de la dependencia energética de Europa, donde la política y la infraestructura a menudo chocan.