La demanda de técnicos de puesta en marcha en el sector de las energías renovables, especialmente en el ámbito eólico, está experimentando un notable aumento. Un informe de Cedefop, la agencia europea dedicada al desarrollo de la formación profesional, ha analizado más de 400.000 ofertas de empleo online y ha llegado a la conclusión de que muchos de los perfiles necesarios para sostener la infraestructura energética emergente no están claramente identificados en las clasificaciones laborales actuales. Esto pone de manifiesto una posible descoordinación entre los sistemas formativos y las necesidades del mercado laboral.
Según el informe, la escasez de profesionales con esta especialización se hace evidente en la proyección de WindEurope, la patronal eólica europea, que estima que la brecha entre la oferta y la demanda de técnicos de puesta en marcha en el sector eólico europeo podría crecer de aproximadamente 11.400 en 2024 a cerca de 16.500 en 2030. Este dato, aunque proviene de una fuente interesada, subraya la tendencia del análisis y la necesidad urgente de formar a estos técnicos.
El trabajo de un técnico de puesta en marcha es crucial, ya que interviene en la fase final de construcción de plantas de energías renovables. Su responsabilidad abarca la realización de pruebas, la calibración de equipos y la verificación de sistemas de seguridad. Este profesional asegura que la instalación cumpla con las especificaciones de diseño, los estándares regulatorios y los objetivos de rendimiento establecidos. En el ámbito eólico, su trabajo incluye revisar subestaciones, armarios de control y sistemas de comunicación SCADA, lo que requiere habilidades tanto en el suelo como en altura.
La figura del técnico de puesta en marcha no debe confundirse con la de un instalador o un operario de mantenimiento. Este experto actúa como enlace entre la construcción y la operación de las instalaciones, desempeñando un papel fundamental en la transición hacia energías más limpias. Su labor se extiende a diversas tecnologías, incluidos aerogeneradores, plantas fotovoltaicas, sistemas de almacenamiento en baterías y electrolizadores de hidrógeno.
De acuerdo con el informe de Cedefop, la falta de reconocimiento de estos perfiles profesionales en las estadísticas laborales y en los sistemas formativos podría obstaculizar el avance hacia una economía más sostenible en Europa. Las empresas y las instituciones educativas deben colaborar para adaptar la formación a estas necesidades específicas del mercado laboral.
Contexto: La transición energética en España ha cobrado impulso en los últimos años, con un creciente interés en las energías renovables. La producción de energía eólica y solar ha aumentado significativamente, contribuyendo a los objetivos del país de reducir las emisiones de carbono. Sin embargo, la falta de personal cualificado en áreas específicas, como la puesta en marcha de nuevas instalaciones, puede representar un obstáculo. El Gobierno español ha establecido planes para fomentar la formación en sectores emergentes y facilitar la transición hacia una economía baja en carbono, lo que incluye la necesidad de formar más técnicos especializados en energías renovables.