Las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto en Irán han resultado en un notable aumento del precio del gasóleo en España, que ha experimentado un incremento cercano al 70% antes de impuestos. Este aumento ha tenido un efecto directo en los consumidores, que han visto cómo las medidas fiscales implementadas para mitigar el impacto económico no han logrado amortiguar la situación. El 30 de septiembre se prevé que finalicen las rebajas fiscales actuales, lo que podría impulsar al Gobierno a considerar nuevas ayudas en octubre, tras el reciente encuentro del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, con los agentes sociales.
En julio, el precio del gasóleo superó el umbral del 15% de inflación, lo que llevó al Gobierno a restaurar el descuento fiscal para el diésel a 20 céntimos por litro. En contraste, el descuento para la gasolina se redujo a 5 céntimos por litro. Según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), el precio del diésel antes de impuestos ha aumentado un 68% desde el inicio de la guerra, pasando de 0,82 euros/litro a 1,378 euros/litro. El precio final de venta también ha incrementado, ascendiendo un 29% desde el 28 de febrero, de 1,45 euros/litro a 1,87 euros/litro.
Desde el inicio del conflicto, el Gobierno ha intentado frenar este incremento de precios mediante diversas medidas. En marzo, se implementó un paquete de medidas que redujo el IVA de los carburantes del 21% al 10% y ajustó el impuesto de hidrocarburos al mínimo permitido por la Unión Europea. Esta intervención evitó que el incremento del precio de venta del diésel, que ha registrado un aumento del 29,9%, fuera proporcional al encarecimiento del gasóleo antes de impuestos. Este primer paquete de medidas fiscales estuvo vigente del 22 de marzo al 30 de junio.
Hasta la implementación de estas medidas, el precio de venta del diésel había aumentado un 18% desde el inicio del conflicto, pasando de 1,45 euros/litro a 1,506 euros/litro, mientras que antes de impuestos, el incremento fue del 26%, de 0,82 euros a 1,039 euros.
Un segundo decreto ley, que entró en vigor el 1 de julio, eliminó la rebaja del IVA, pero mantuvo la reducción del impuesto sobre hidrocarburos, que se vio disminuido en 15 céntimos por litro. A finales de julio, el precio del gasóleo en las estaciones de servicio había subido un 24% desde el inicio de la guerra, alcanzando los 1,798 euros/litro.
Contexto: La guerra en Irán ha tenido un impacto significativo en los mercados energéticos globales, con precios volátiles que afectan a países de todo el mundo, incluyendo España. El Gobierno español ha estado buscando maneras de aliviar la carga financiera sobre los ciudadanos y las empresas a través de diversas medidas fiscales, pero los constantes aumentos en los precios del combustible continúan siendo un desafío. La situación en el sector energético es crítica, ya que el precio del gasóleo y la gasolina influye en la inflación general, afectando la economía española en su conjunto.