El pueblo de Soto de la Barca, ubicado en Tineo, Asturias, se ha convertido en un lugar emblemático por su historia y su abandono. En su apogeo, albergó una población de aproximadamente 500 residentes, gracias a la construcción de una central térmica por parte de Naturgy en 1965. Con instalaciones que incluían una escuela, un club social, una piscina y un consultorio médico, el lugar era un centro vital para sus habitantes.
La central eléctrica, diseñada por el arquitecto Ramón Vázquez Molezún, comenzó a operar para aprovechar el carbón del suroccidente asturiano y del norte de León, alcanzando un récord de producción de 3.855 GWh en el año 2000. Sin embargo, la situación comenzó a deteriorarse a partir de los años 80, cuando la planta pasó por diversas manos y se produjeron recortes de plantilla. En 2014, su producción se redujo drásticamente a 916 GWh.
El cierre definitivo de la central tuvo lugar en junio de 2020, un hecho que marcó un punto de inflexión para la comunidad. La decisión de cerrar se tomó tras la solicitud de Naturgy en diciembre de 2018, que incluía el cese de operaciones de otras plantas, como las de La Robla y Meirama. A partir de entonces, Soto de la Barca se vació lentamente, sin recibir el tipo de alertas que otras localidades han experimentado en situaciones similares.
En 2023, el Instituto para la Transición Justa asignó 3,5 millones de euros para la rehabilitación del pueblo, pero el Ayuntamiento devolvió estos fondos en 2025. A pesar de la disponibilidad de recursos, la falta de iniciativas y la disminución de la población han dificultado la revitalización del área. El lugar ha sido apodado el “Chernóbil asturiano”, aunque carece de la historia nuclear que caracteriza a la ciudad ucraniana de Prípiat.
A medida que se desvanecen las esperanzas de recuperación, Soto de la Barca se encuentra en un estado de abandono que refleja los cambios en la industria energética de España. La transición hacia fuentes de energía más sostenibles ha dejado a comunidades como esta sin la infraestructura y el apoyo necesarios para adaptarse a nuevos paradigmas económicos.
Contexto: La central térmica de Narcea fue un pilar de la economía local durante décadas, pero su cierre ha puesto de manifiesto los retos que enfrentan muchas localidades que dependían de la industria del carbón. En un esfuerzo por abordar estas problemáticas, el Gobierno español ha estado implementando políticas de transición energética, buscando crear nuevas oportunidades para las comunidades afectadas. La situación de Soto de la Barca es un reflejo de la necesidad de una planificación adecuada para evitar que el cierre de instalaciones industriales conduzca al abandono de localidades enteras.